Fernand Braudel, o la historia total*
Por: Eric Maulin
Publicado en la Revista Label France. N. 23, marzo de 1996
Inscrito en la tradición de la célebre Ecole des Annales*, instigadora de toda la historiografía moderna, Fernand Braudel (1902-1985) ha transformado la manera de concebir y de escribir la historia. Remitiéndose a las fuentes de diferentes ciencias humanas -encabezadas por la geografía y la economía-, y devolviéndole a la historia humana la variedad de sus ritmos, propone una visión global de la historia, que ha franqueado con éxito las fronteras francesas.
Fallecido hace pocos años, Braudel es uno de esos nombres que no sólo impresionan a los especialistas, sino también a todo el público culto. Pues aunque la obra de este catedrático de historia, que redactó de memoria su tesis en cautividad, sea compleja, en ella desarrolla una problemática tan sencilla, que una vez expuesta parece evidente.
La historia tradicional, hasta principios de este siglo, se organiza en torno a sucesos y gestas de "grandes hombres", personalidades políticas o militares que pasaron a ser héroes de leyenda: Alejandro o César, Gengis Khan, Luis XIV o Napoleón. Estos individuos excepcionales constituyen la escala de la historia; cuando mueren, se cambia de época y a menudo también de libros y autores.
Sin poner en duda el interés de estos relatos, Fernand Braudel propone sin embargo cambiar el enfoque de la historia. Frente a la rápida oscilación de los acontecimientos a escala humana, que el historiador compara a los pliegues de la superficie del océano, Braudel intenta navegar en alta mar para encontrar esa otra historia más lenta de los grupos humanos en relación con su medio y de las estructuras que modelan las sociedades, ya se trate de las grandes rutas del comercio y de las vías navegables o de las mentalidades.
Una historia a dos velocidades
Con él, la historia cambia de objeto porque cambia de temporalidad. Sustituye el tiempo rápido del acontecimiento, el soplo corto y dramático de la batalla, por el tiempo largo de los ritmos de la vida material. Pero este cambio de perspectiva le lleva también a revisar la historia. F. Braudel muestra bien que la historia no existe sin la mirada del historiador, ya que éste interviene, como en todo saber, en cada etapa de la constitución de la historia. Pues no existe historia en sí, sino únicamente sucesos, engullidos en la noche de un tiempo que los devora. La perspectiva que adopta F. Braudel le lleva a contar una historia que ya no sólo recurre a los testimonios y a la psicología, sino a la geografía, a la economía política o a la sociología. F. Braudel coloca en la paleta del historiador nuevas disciplinas como si fueran nuevos colores, insertando las ciencias sociales en la historia.
F. Braudel se inscribe en la saga de historiadores de la Ecole des Annales que propusieron revisar el espacio-tiempo de la historia. El Mahoma y Carlomagno de Henri Pirenne, La sociedad feudal de Marc Bloch, La religión de Rabelais de Lucien Febvre son todas ellas tentativas de sacar la historia del sucinto marco del tiempo corto. Pero a esta dilatación del tiempo de la historia, Braudel añade además la visión del geógrafo.
Así pues, en El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, el autor se interesa en primer lugar por el medio en el que viven los hombres de la cuenca mediterránea: montañas y llanuras, mar y ríos, caminos y ciudades. Este ritmo casi inmóvil del "tiempo geográfico" se verá combinado con aquel más rápido del "tiempo individual" y el de la circulación de hombres e ideas.
Esta búsqueda le conducirá a estudiar los polos de actividad humana que son Venecia, Milán, Génova o Florencia y los intercambios que se llevan a cabo entre ellos, a trazar la historia del desarrollo del capitalismo, de los flujos de comunicación y de dinero que genera, el desplazamiento de fronteras que conlleva y la modificación de la estructura del Estado que determina. El marco de esta increíble reconstrucción de la historia es el mundo entero, una historia total, pintada en un lienzo gigante.
* Nacida con la revista Annales d'histoire économique et sociale, la Ecole des Annales, fundada en 1929 por Marc Bloch y Lucien Febvre reunía a un grupo de historiadores que, rechazando la historia tradicional basada en los acontecimientos puntuales, prefería la larga duración e intentaba abrirse a las otras ciencias humanas. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial se reconoció la importancia de los Annales con la creación de la VI sección de la Escuela práctica de altos estudios confiada a Fernand Braudel.
Desde los años 70, algunos historiadores como Emmanuel Leroy-Ladurie, François Furet o Jacques Le Goff, prosiguen el proyecto interdisciplinar de los fundadores de la Ecole des Annales basándose en sus trabajos de antropología y sociología. Esta "nueva historia" se interesa particularmente por la historia de las mentalidades.
Principales obras
Ecrits sur l'histoire, edit. Flammarion, París, 1969, reeditado en 1977.La Dynamique du capitalisme, edit. Arthaud, París, 1985.L'Identité de la France, (3 vol.), edit. Arthaud, 1986.
Biografías
Fernand Braudel, Giuliana Gemelli, edit. Odile Jacob, París, 1995.Braudel, Pierre Daix, edit. Flammarion, París, 1995.
Por: Eric Maulin
Publicado en la Revista Label France. N. 23, marzo de 1996
Inscrito en la tradición de la célebre Ecole des Annales*, instigadora de toda la historiografía moderna, Fernand Braudel (1902-1985) ha transformado la manera de concebir y de escribir la historia. Remitiéndose a las fuentes de diferentes ciencias humanas -encabezadas por la geografía y la economía-, y devolviéndole a la historia humana la variedad de sus ritmos, propone una visión global de la historia, que ha franqueado con éxito las fronteras francesas.
Fallecido hace pocos años, Braudel es uno de esos nombres que no sólo impresionan a los especialistas, sino también a todo el público culto. Pues aunque la obra de este catedrático de historia, que redactó de memoria su tesis en cautividad, sea compleja, en ella desarrolla una problemática tan sencilla, que una vez expuesta parece evidente.
La historia tradicional, hasta principios de este siglo, se organiza en torno a sucesos y gestas de "grandes hombres", personalidades políticas o militares que pasaron a ser héroes de leyenda: Alejandro o César, Gengis Khan, Luis XIV o Napoleón. Estos individuos excepcionales constituyen la escala de la historia; cuando mueren, se cambia de época y a menudo también de libros y autores.
Sin poner en duda el interés de estos relatos, Fernand Braudel propone sin embargo cambiar el enfoque de la historia. Frente a la rápida oscilación de los acontecimientos a escala humana, que el historiador compara a los pliegues de la superficie del océano, Braudel intenta navegar en alta mar para encontrar esa otra historia más lenta de los grupos humanos en relación con su medio y de las estructuras que modelan las sociedades, ya se trate de las grandes rutas del comercio y de las vías navegables o de las mentalidades.
Una historia a dos velocidades
Con él, la historia cambia de objeto porque cambia de temporalidad. Sustituye el tiempo rápido del acontecimiento, el soplo corto y dramático de la batalla, por el tiempo largo de los ritmos de la vida material. Pero este cambio de perspectiva le lleva también a revisar la historia. F. Braudel muestra bien que la historia no existe sin la mirada del historiador, ya que éste interviene, como en todo saber, en cada etapa de la constitución de la historia. Pues no existe historia en sí, sino únicamente sucesos, engullidos en la noche de un tiempo que los devora. La perspectiva que adopta F. Braudel le lleva a contar una historia que ya no sólo recurre a los testimonios y a la psicología, sino a la geografía, a la economía política o a la sociología. F. Braudel coloca en la paleta del historiador nuevas disciplinas como si fueran nuevos colores, insertando las ciencias sociales en la historia.
F. Braudel se inscribe en la saga de historiadores de la Ecole des Annales que propusieron revisar el espacio-tiempo de la historia. El Mahoma y Carlomagno de Henri Pirenne, La sociedad feudal de Marc Bloch, La religión de Rabelais de Lucien Febvre son todas ellas tentativas de sacar la historia del sucinto marco del tiempo corto. Pero a esta dilatación del tiempo de la historia, Braudel añade además la visión del geógrafo.
Así pues, en El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, el autor se interesa en primer lugar por el medio en el que viven los hombres de la cuenca mediterránea: montañas y llanuras, mar y ríos, caminos y ciudades. Este ritmo casi inmóvil del "tiempo geográfico" se verá combinado con aquel más rápido del "tiempo individual" y el de la circulación de hombres e ideas.
Esta búsqueda le conducirá a estudiar los polos de actividad humana que son Venecia, Milán, Génova o Florencia y los intercambios que se llevan a cabo entre ellos, a trazar la historia del desarrollo del capitalismo, de los flujos de comunicación y de dinero que genera, el desplazamiento de fronteras que conlleva y la modificación de la estructura del Estado que determina. El marco de esta increíble reconstrucción de la historia es el mundo entero, una historia total, pintada en un lienzo gigante.
* Nacida con la revista Annales d'histoire économique et sociale, la Ecole des Annales, fundada en 1929 por Marc Bloch y Lucien Febvre reunía a un grupo de historiadores que, rechazando la historia tradicional basada en los acontecimientos puntuales, prefería la larga duración e intentaba abrirse a las otras ciencias humanas. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial se reconoció la importancia de los Annales con la creación de la VI sección de la Escuela práctica de altos estudios confiada a Fernand Braudel.
Desde los años 70, algunos historiadores como Emmanuel Leroy-Ladurie, François Furet o Jacques Le Goff, prosiguen el proyecto interdisciplinar de los fundadores de la Ecole des Annales basándose en sus trabajos de antropología y sociología. Esta "nueva historia" se interesa particularmente por la historia de las mentalidades.
Principales obras
Ecrits sur l'histoire, edit. Flammarion, París, 1969, reeditado en 1977.La Dynamique du capitalisme, edit. Arthaud, París, 1985.L'Identité de la France, (3 vol.), edit. Arthaud, 1986.
Biografías
Fernand Braudel, Giuliana Gemelli, edit. Odile Jacob, París, 1995.Braudel, Pierre Daix, edit. Flammarion, París, 1995.
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